Gastos deducibles para los Autónomos

El IRPF es un tributo progresivo, cuanto más ingresas más pagas. Por lo tanto, los gastos deducibles son aquellos gastos que permiten restar una pequeña cantidad de lo que hay que pagar a Hacienda. Y esto a los emprendedores nos viene perfecto. Por eso, dejo una lista de los gastos que nos podemos deducir y las condiciones que tienen que tener.

Dichos gastos deben estar estrictamente vinculados a la actividad económica que realizas.

Deben guardarse todas las facturas justificativas correspondientes,

Todos los gastos deben ser anotadas en los libros de gastos e inversiones.

–      Consumos de explotación: todas las compras de mercaderías y otros elementos necesarios para el ejercicio de la actividad.

–      Sueldos y salarios. Al igual que las dietas, pagas extraordinarias, etc…

–      Otros gastos de personal, tales como formaciones, contribuciones a sus planes de pensiones, seguros, obsequios e indemnizaciones.

–      Cotización a la Seguridad Social: tanto las de los empleados más las de autónomo del titular del negocio.

–      Arrendamientos y alquileres. En general se refiere a los bienes muebles o inmuebles. Pero también podríamos considerar alquileres de patentes o marcas.

–      Reparaciones y conservación. No estarían incluidos los de ampliación y mejora.

–      Pagos a profesionales independientes, abogados, asesorías, notarios, etc.

–      Gastos por abonos por otros servicios exteriores: primas de seguro, transportes, publicidad, servicios bancarios, etc… (con un límite del 1% del importe neto).

–      Tributos deducibles: el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Sin embargo, no lo son el IRPF ni las sanciones y recargos de apremio por presentación de las declaraciones fuera de plazo.

–      Provisiones. Solo serán deducibles si cumplen con las condiciones establecidas en el artículo 13 de la ley del Impuesto sobre Sociedades.

–      Incentivos: incluye todos los incentivos fiscales a la participación y colaboración de los empresarios y profesionales en actividades de interés general.

–      IVA soportado: aplicado a la parte de la que no se puede deducir el IVA que se abona en las declaraciones trimestrales, y se refiere a los derivados de la actividad en recargo de equivalencia.

–      Gastos financieros: los intereses pagados por la utilización de recursos financieros ajenos.

–      Amortizaciones: referido a la depreciación de inversiones.

–      Suministros domésticos: En caso de que trabajes desde casa podrás deducir parte de los gastos de suministros (agua, electricidad, gas, etc…). Se calculará el 30% del total sobre el porcentaje de espacio de la vivienda destinado a la actividad laboral, tras notificarlo a Hacienda en la declaración mediante el modelo 036 o 037. 

–      Seguros de enfermedad: tendrán en consideración de gasto deducible las pólizas sanitarias, admitidos para el titular, el cónyuge y los hijos menores de 25 años que vivan en el mismo domicilio, hasta un máximo de 500€/persona o 1.500€ e caso de minusvalía.

–      Pérdidas por deterioro del valor de tu patrimonio: serán deducibles también las pérdidas, por deterioro de los créditos, derivadas de las posibles insolvencias de tus deudores cuando se cumplan determinadas condiciones como que hayan pasado 6 meses desde el vencimiento de la obligación, o que tu deudor esté en situación de concurso, entre otras.

–      Teléfono móvil. Para poder deducirte la factura, debes tener una línea telefónica específica para el desarrollo de tu actividad.

–      Restaurantes y hoteles: se aceptan, siempre que sean con carácter esporádico y estén justificados por la profesión. Por otra parte, no pueden deducirse los gastos de turismo y combustible al estar excluidos del reglamento del impuesto, salvo que se justifique su necesidad para el desarrollo de la actividad profesional (taxistas, transportistas, repartidores, etc..).